En la zona costera de la región de Atacama, entre volcanes, dunas y mar, existe una pintoresca ciudad puerto, que alberga las playas más bellas de Chile, y que durante la fiebre de la plata se convirtió en uno de los puertos más importantes y tecnológicos del país. Tanto así, que aquí se construyó el primer ferrocarril que hubo en Chile, lo que dio origen a la era industrial en nuestro país. Hablamos de Caldera, un hermoso balneario perdido en el desierto, que alberga un sinfín de historia, patrimonio arqueológico y paleontológico, desolados paisajes y una biodiversidad única en el mundo. A continuación te contamos todo sobre este hermoso paraíso oculto en el desierto más árido del mundo.
Caldera es un puerto minero, pesquero y agrícola ubicado a 75 kilómetros de la ciudad de Copiapó, la capital de la Región de Atacama. Es una ciudad pintoresca y llena de gentileza, que alberga en su bahía las playas más bonitas de Chile, y a su vez, atesora un sinfín de historia y patrimonio.
Caldera es una comuna muy antigua que acaba de cumplir su aniversario número 167. Fue fundada el 21 de septiembre de 1850, en el gobierno del presidente de la República Manuel Bulnes, debido a la necesidad de contar con un puerto de embarque para la producción de minerales que provenían de las minas de plata de Chañarcillo y Tres Puntas. Chañarcillo era el tercer yacimiento de plata más grande de América, y tal era su importancia y su riqueza, que atrajo a miles de trabajadores a vivir las inclemencias del desierto, lo que se conoció dentro de la historia como la Fiebre de la Plata en Chile.
Su riqueza fue tal, que la que en un inicio era la pequeña caleta de Caldera, rápidamente paso a convertirse en uno de los puertos más importantes y tecnológicos a nivel nacional, y no solo eso, sino que también financió todas las grandes obras del Estado de Chile durante medio siglo.
Como señala Bernardo Tornini, historiador oriundo de Caldera y director del Museo y Centro Cultural Casa Tornini: “En realidad, Caldera se construye por una necesidad estratégica. En el año 1832 se descubre el mineral de plata de Chañarcillo, que está más o menos a unos 140 kilómetros al sureste de Caldera. Este mineral de plata de Chañarcillo fue muy famoso -aunque actualmente es desconocido- porque con él pagamos la deuda externa de Chile cuando nos constituimos como república, y porque casi durante 50 años todas las grandes obras de infraestructura a nivel nacional fueron financiadas desde Chañarcillo. Este mineral de plata va a ser un círculo virtuoso en el sentido que llega capital y una gran cantidad de trabajadores a la región, y ahí comienza a formarse la tradición del trabajo minero. Nosotros en Atacama tenemos una vocación minera total”.
Por su parte, Francisca Ibáñez, oriunda atacameña y guía turística freelance de la región, agrega: “Para cuando se empieza a hacer la movilización de mineral también se genera un movimiento de gente y de pasajeros desde caldera hacia monte amargo, lo cual significó mucho flujo económico y de personas en la comuna caldera, que lo hizo crecer mucho en sus primeros años de existencia”.
Pero el desarrollo de Caldera no se debe únicamente al gran número de personas que llegó a sus costas motivadas por el dinero y la promesa de una vida mejor, sino que también se debió a grandes personajes que generaron valiosos aportes y quedaron grabados en la historia de la región. Uno de ellos fue Guillermo Wheelwright, un navegante y empresario estadounidense, que en 1835 operaba por las costas de Chile y que posteriormente, sería el creador del primer ferrocarril de Chile, el cual también era uno de los más grandes y tecnológicos de Sudamérica.
La llegada del ferrocarril a Chile marca un antes y un después en la historia nacional, y es que esta locomotora que recorría el corto pero significativo camino entre Caldera y Copiapó no solo transportaba minerales, sino que también comenzó un tráfico constante de pasajeros entre Caldera y Copiapó, que si bien no era muy elevado, no tardó en darle un nuevo impulso al naciente puerto, comenzando a fructificar las labores comerciales, convirtiendo a Caldera en una ciudad con todos los adelantos propios de la época.
“Wheelwright, al tener el financiamiento de los empresarios de Chañarcillo, va a tener un montón de capital para traer locomotoras de Estados Unidos, sistemas de rieles de Inglaterra, varios ingenieros alemanes -que eran los más calificados- y un poco más tardíamente llegan los italianos a hacer comercio y logística. Entonces se construye en Caldera un polo de desarrollo tremendo. Por eso decimos sin temor a equivocarnos que todo el proceso industrial de Chile parte con este primer Gran Ferrocarril sudamericano, que no solamente era para transporte de carga, sino que también de pasajeros y aljibe para contar con agua de mejor calidad. De hecho, hasta el día de hoy, para las vacaciones de invierno, el municipio de Caldera hace una jornada que dura varios días donde el pueblo se viste rememorando el momento de la primera salida de la locomotora, se hacen varias fiestas costumbristas y la gente se viste de época, y eso es súper interesante porque se mantienen las tradiciones y se recuerda una parte importante de nuestra historia”, agrega Bernardo Tornini.


